Con las manos llenas de gritos: una puesta en escena para rescatar a las mujeres del olvido

compo mujeres

El ilicitano Òscar Cerdeiriña estrena el próximo febrero en el Gran Teatro un concierto dramatizado que reivindica la memoria de las mujeres represaliadas por el franquismo

A partir de adaptaciones de canciones populares de la primera mitad del siglo XX, el espectáculo propone un viaje a la vida cotidiana del Elche de los años 30 y 40

Cuando Òscar Cerdeiriña le puso a su madre un audio del proyecto musical en el anda sumergido, ella lloró. Eran las canciones que le cantaba su abuela. “Es una parte muy viva que tenemos archivada”, dice este ilicitano de origen gallego que, en un primer momento, no podía imaginar cómo su idea original de preparar un repertorio para tocar en garitos iría creciendo y creciendo hasta convertirse en la propuesta escénica que presentará en el Gran Teatro el próximo 23 de febrero: Con las manos llenas de gritos. Un “concierto dramatizado”, así lo define, que hablará, a partir de adaptaciones de canciones populares de principios de siglo XX, de memoria, de mujeres represaliadas y del silencio que se ha tragado la historia de muchas de ellas.

“A nivel personal siempre me ha interesado la memoria histórica pero nunca había hecho nada sobre esto a nivel profesional. Es la primera producción íntegramente mía, con un repertorio que sí que tenía presente desde no recuerdo cuándo. Son canciones que a mí, y no solo a mí, me transmiten un panorama emocional muy interesante, tenemos con ellas una relación no lógica muy especial”, explica este filósofo de formación, dedicado desde los 15 años al mundo del espectáculo.

Esa era la idea. Adaptar, traer a 2016, el Gallo Rojo, el Bella Ciao, la Canción del Maestro, las Coplas de la defensa de Madrid, En la Plaza de mi Pueblo, Anda Jaleo, la Canción del Soldado… una docena de temas populares o canciones de trinchera que hablan de ese momento de nuestra historia. Pero, ¿qué hacer con esa otra parte de la que no se ha hablado tanto?

“A partir de las canciones fuimos investigando su origen y me di cuenta de que solo con un concierto no contaba ni la mitad de lo que quería contar”, sostiene. Comenzaron a recopilar historias cotidianas ocurridas en Elche y alrededores durante aquellos años y decidieron centrarse en las más olvidadas, las mujeres. “Solo con Elche y provincia teníamos historias para mil espectáculos”. A partir de ahí, el proyecto ha ido tomando forma en los últimos meses. “Las canciones son el nexo de unión. Las llevamos a terrenos actuales, al rock, al jazz, el swing, pero sin perder su esencia, de modo que actúan como el hilo a partir del cual se van a ir entroncando las historias en un formato no convencional. No quería lo típico del señor que toca una canción y luego el señor que habla”, adelanta.

La tarea del cómo hacerlo se la ha confiado al catalán Xavier Pla, experto en romper puestas en escena convencionales. En el equipo que ha ido conformando y que ronda las veinte personas, han colaborado nombres como el de Héctor González, cuyo trabajo ha sido reconocido, entre otros, con varios Premios Max. Cuenta, además, con la participación de la Cátedra Pedro Ibarra de la Universidad Miguel Hernández junto a quienes darán forma a una exposición que acompañará a la obra.

Oscar Cercdeiriña en una imagen de Benya Acame

Òscar Cerdeiriña en una imagen de Benya Acame

La proximidad como espacio emocional

“Con las manos llenas de gritos” se centra en Elche. En historias de ilicitanas como las que recuperó El Taladro hace unos meses en la serie de reportajes “Rapadas, violadas, purgadas…”. Mujeres que sufrieron implacablemente un tiempo que no les permitió ser ni pensar con libertad. Mujeres como Antonia Mecha, maestra de profesión, quien tras la guerra fue ingresada en un psiquiátrico y pasó allí sesenta años de vida, hasta que murió en 2004. O mujeres como Norberta del Olvido, denunciada por su propia familia, detenida, rapada, purgada, violada, que moriría muy joven, con poco más de treinta años, en Valencia, ciudad a la que se trasladó al salir de prisión. Se fue de Elche, dijo: “Porque ya no les queda nada más que hacerme”.

Toparse de frente que la brutalidad de estas historias les ha marcado. “Son casos terroríficos. Si hubieran pasado en otras partes del mundo habría plazas con sus nombres. Aquí tenemos esa capacidad de esconderlo todo debajo de las alfombras… Creo que es mero desconocimiento, que hay un trabajo pendiente de hacer que se sepa”, recalca Cerdeiriña. El ilicitano espera que la gente que acuda el próximo febrero al Gran Teatro reflexione sobre todo esto, sobre aquella “violencia absurda” que acaso nos pueda o nos deba hacer pensar también en el sinsentido de muchas violencias actuales.

Son casos terroríficos. Si hubieran pasado en otras partes del mundo habría plazas con sus nombres. Aquí tenemos esa capacidad de esconderlo todo debajo de las alfombras…

Òscar defiende la fuerza expresiva de lo cotidiano. “Soy partidario de que las cosas cuanto más particulares son a la vez más universales, que la proximidad es un hecho que no tiene que ver con un espacio físico sino con un espacio emocional. Si hacemos un espectáculo con tono local pero creando un espacio emocional, lo puede ver igual un señor de Cuenca que uno de aquí. Lo principal es crear ese espacio emocional”.

Ésa es su idea. Elche puede contar una historia que hable de todos. Desde esta ciudad –que en ocasiones cree que debería superar un cierto complejo de autoprovincianismo- es posible producir una propuesta escénica con la suficiente calidad e interés como para circular en cualquier ámbito aunque para ello, reclama, sea necesario más tejido cultural. La vida que vaya a tener “Con las manos llenas de gritos” está por verse. De momento, lo cierto es que ha transformado de alguna manera a las personas implicadas en la producción. Òscar Cerdeiriña y algunos compañeros y compañeras han descubierto que en su familia también hay historias no contadas. “Es fuerte que algo tan presente siga siendo tan obviado”, remata.

 

LEE NUESTRA SERIE “RAPADAS, VIOLADAS PURGADAS…”

Parte 1: Rapadas, violadas purgadas… Crímenes de género durante el franquismo

Parte 2: Rapadas, violadas, purgadas… en Elche: “Me voy de aquí porque ya no les queda nada más que hacerme”

 

 

 

 

 

 

 

 

728
Comparte
Comparte










Enviar
Si te ha gustado este artículo, haz tu donación para que en EL TALADRO podamos seguir escribiendo sobre estos temas.

 

 

 

Comenta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *