Mientras llovían bombas en Alepo….

Los participantes en los relatos, al final del acto. FOTO: PABLO MIRANZO
Los participantes en los relatos, al final del acto. FOTO: PABLO MIRANZO

Cinco Relatos de refugiados en la Asociación Cultural de La Sutana nos recuerdan que no nos podemos olvidar de los olvidados para que los olvidados tampoco se olviden de sí mismos

Viernes, 23 de septiembre, 20.30 horas. En el local cultural de La Sultana, Elche (Club de Ocio y Cultura Alternativo).  Cinco relatos de historias de refugiados, amenizados por el músico ClemenCucho. Cinco puñales. Cinco más, y van un millón. O cinco millones, el número, aproximado, de desplazados forzosos por la guerra en Siria, que no es solo una guerra, son varias. Decía, viernes, 20.30 horas, Elche: en Alepo, pudo ser la misma hora, llovían bombas del tirano Bashar Asad con apoyo ruso. Más muertos. Más puñales.  Más relatos rotos. Más Vergüenza, en mayúscula.

El colectivo Ayuda a Personas Refugiadas Sirias nos convocó esa tarde noche para que no nos olvidemos de la ignominia. Seríamos unas cincuenta personas, que es lo que da de sí el local.  O sesenta, qué más da. Previamente abonamos un donativo de cuatro euros para la causa de los refugiados. Yo siempre me pregunto si estas cosas sirven de algo. No lo sé.  Por si acaso, suelo ir. Como hace unos meses, cuando el colectivo nos convocó en la Plaça de Baix para que no nos olvidemos de los olvidados. Y para que los olvidados no se olviden de sí mismos. Y para que nosotros no nos olvidemos de nosotros mismos. Hay que ir.

Me encuentro en lo de La Sultana a Soubhi Amaui. Y le espeto a bocajarro: “¿Hará falta un Srebrenica en Siria para para que explote la opinión pública mundial y se pare la guerra?”. A los cinco segundos me acabo de dar cuenta de que acabo de decir una memez: Alepo es Srebrenica. Es un crimen de lesa humanidad . “Tenéis las manos machadas de sangre”, discurseó ese mismo viernes Ban Ki-Moon en la Asamblea de la ONU: “En esta sala hay representantes de Gobiernos que han ignorado, facilitado, financiado o incluso planeado y ejecutado atrocidades infligidas por todas las partes del conflicto sirio contra civiles”. Vuelvo a Soubhi, que vaticina que Siria acabará troceada y anulada como nación. Todo será después de la ignominia, supongo.  Incluida la vergüenza europea, los muros, el realquiler de los refugiados en Turquía…la biblia en pasta. Como cuando lo de Bosnia. En fin.

Rostros conocidos en La Sultana. Casi siempre son, somos, los mismos. En el tenderete de bienvenida, y de donativos, la bibliotecaria municipal, Carmina Verdú. Estuvo en uno de los campos de refugiados de Grecia: no se olvida de la impotencia vivida. Me relata detalles, matices, atropellos y atrocidades. Me recuerda en síntesis que el olvido es una de las peores armas de destrucción masiva.

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