Marcos Poggi o la pasión por el rugby, un deporte de élite pero con muy escaso respaldo

Marcos Poggi

En los Juegos Olímpicos de París, en 1924, fue la última vez que el rugby formó parte de los deportes olímpicos. 92 años después volvieron a escucharse palabras como ensayo, melé o placaje en boca de los comentaristas deportivos que han retransmitido en Río de Janeiro. Esto significó un sueño cumplido para jugadores y aficionados de este deporte minoritario. Marcos Poggi, ilicitano y argentino,  es uno de ellos y uno de los nombres más importantes de la Selección Española de Rugby 7.

 

Poggi es argentino y español. Con un acento que parece que acaba de aterrizar. Vino a Elche siendo apenas un adolescente, empezó a jugar en el Elche Club Rugby Unión y a partir de ese momento su carrera deportiva comenzó a avanzar. Siempre de la mano de su padre, Guillermo Poggi, quien le inculcó la pasión por este deporte en su Córdoba natal.

 

PREGUNTA- ¿Cómo empiezas a jugar al rugby? No es precisamente el deporte favorito de los niños.

RESPUESTA- Empiezo a jugar en Argentina. Unos dos o tres años antes de venir a España. Como todos los niños, yo jugaba al fútbol. De un día para el otro, mi papá decide, junto a dos amigos, fundar un club de rugby, “Los carpinteros”. A partir de ese momento comienzo a practicar este deporte, a hacer partidos amistosos y nos metemos en la liga. Fue curioso que en Río algunos “carpinteros” se acercaron a saludarme.

 

El rugby es duro pero nada violento,  es un deporte de contacto, como el karate, la lucha o el judo. Sin embargo, todavía la gente no lo ve con buenos ojos

 

P- ¿Por qué crees que los niños no se apuntan a este deporte?

R- En todas partes del mundo predomina el fútbol. Aquí se tiene la mentalidad de que el rugby es un deporte agresivo por el que el niño se puede golpear o lastimar. La verdad es que hasta que no lo prueban no se dan cuenta de lo que es, es duro pero para nada violento. El rugby es un deporte de contacto, como el karate, la lucha o el judo. Sin embargo, todavía la gente no lo ve con buenos ojos. Ojalá los Juegos Olímpicos estén sirviendo para cambiar esta idea de que es un deporte peligroso y hagan que los niños se interesen en él.

 

PoggiMarcos habla con pasión del rugby. Sólo así se puede comprender el sacrificio que ha hecho para poder superarse e ir cumpliendo objetivos. La odisea que tuvo que realizar para poder llegar a tiempo físicamente para jugar los JJ. OO. 2016 es un ejemplo de esto.

 

P- Casi no puedes ir con la Selección Española de Rugby a los Juegos Olímpicos. El 5 de junio te rompes el ligamento cruzado y el lateral interno y el 9 de agosto estás jugando en Río de Janeiro. ¿Cómo fue la recuperación?

R- En un torneo europeo, en Rusia, en el que no nos jugábamos nada me hacen un placaje, se me tuerce la rodilla y me rompo. Sólo dos semanas después jugábamos el clasificatorio para Brasil en Mónaco. Yo no pude estar pero el equipo se clasificó. Fue un milagro. Aunque contento por la Selección, no podía creer que fuera a perderme ese momento. Consulté a mi fisioterapeuta de confianza si era posible una recuperación alternativa, sin operación. Me dijo que era imposible, el ligamento cruzado anterior es el que da estabilidad a la rodilla. No teníamos tiempo y yo lo doy por perdido. Todo cambia cuando me llama el médico que iba a operarme y me dice que hay que intentarlo, que las cosas habían cambiado. Los Juegos Olímpicos eran motivo suficiente para probar, que sería muy difícil pero que había posibilidades. Me pongo a trabajar inmediatamente. No sólo tenía que estar bien para Brasil, antes debía convencer al entrenador de que podía competir. Lo hice. Fui a un torneo en Polonia y le demostré que podía confiar en mí. Todo este proceso me dio la seguridad que necesitaba para poder jugar sin pensar en la lesión. En Río me lo pasé como nunca.

 

P- Si bien tu actuación fue muy bien valorada el equipo se quedó décimo. ¿Cómo evalúas el paso de la Selección por el torneo?

R- Clasificarnos ya era todo un reto y lo conseguimos. En Río estábamos compitiendo contra las diez mejores selecciones de rugby del mundo. Aunque siempre que vas a un torneo quieres más, nuestro objetivo era estar entre los ocho primeros. No lo conseguimos, el grupo era difícil pero no nos fue tan mal para ser nuestros primeros juegos. Hemos hecho historia dentro de nuestro deporte. Yo estoy muy contento por cómo me salió el torneo pero podría haber sido cualquier otro compañero porque jugamos en equipo. Da la casualidad y la suerte que me tocó a mí marcar los ensayos. Los medios sólo ven eso, no todo el proceso.  Hemos hecho historia dentro de nuestro deporte

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Poggi, con el 2, junto a sus compañeros de equipo

P- ¿Qué crees que supondrá para el futuro del rugby en España vuestro paso por los Juegos Olímpicos ?

R- Según nos comentó el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, el paso de un deporte por los JJ. OO. repercute en un aumento del doble o triple de las licencias. Yo creo que dará un empujón al rugby. Salimos en cadenas de televisión de España, las cuales nunca suelen pasar nada, apenas en canales de pago. Si no hubiésemos ido sería diferente. Creo que vamos por buen camino. También creo que para que crezca la afición a este deporte debe haber inversión, no sólo desde el gobierno o el Consejo de Deportes, también desde las empresas. Es necesario que se animen a patrocinar equipos, algo que con el fútbol pasa continuamente.

 

Con 29 años ya piensa en retirarse. La seguridad con la que habla sobre su desempeño como jugador, sobre los logros conseguidos y las barreras derribadas queda atrás cuando intenta vislumbrar qué le deparará el destino fuera del campo de juego. Marcos Poggi siente que ha cumplido todos sus objetivos en el rugby. Su mayor ilusión era ir a unos Juegos Olímpicos. Un sueño cumplido. Sin metas le es complicado encontrar la motivación necesaria para afrontar entrenamientos y dolorosas recuperaciones.

 

El problema del deporte de élite es que no cotizas, ni en clubes ni en la Selección. Te pagan como beca.

 

P- ¿Qué planes tienes para tu vida fuera del rugby?

R- No lo se. Tengo que ver si operarme de la rodilla. Creo que es el momento de dar un paso atrás porque, entre otras cosas, mi cuerpo está resentido. Hay que tener en cuenta que cualquier exceso es malo y el deporte en exceso también.  Tengo problemas cervicales, casi una hernia en las cervicales, no quiero mirar el resto de la espalda porque se que tengo algo más, tengo la rodilla rota, tendinopatía en el isquion, una fascitis plantar,  me rompí una costilla en el último torneo… El cuerpo no aguanta tanto. Llega un momento en el que todo se acumula. Y además de eso, quiero enfocarme en mi carrera, soy ingeniero industrial. El problema del deporte de élite es que no cotizas, ni en clubes ni en la Selección. Te pagan como beca. Esto se debe a que el rugby es un deporte minoritario, ojalá fuese fútbol.  Al parecer, a partir del año que viene empezarán a cotizar como autónomos. A pesar de esto, creo que soy un privilegiado. Ser jugador de rugby me ha permitido vivir haciendo lo que me gusta y viajar por todas partes del mundo. El rugby y mi familia, sin la que no hubiera podido llegar hasta aquí.

 

P- ¿Cómo enfocarás la búsqueda de empleo?

R- Voy a intentar relacionar mi ingeniería con el deporte. El Consejo Oficial de Deportes tiene a personas dedicadas a ayudar a los deportistas que se quedan sin competir y les aconsejan como entrar en el mercado laboral. Así que espero, a través de ellos, conseguir trabajo. No me veo haciendo nada de rugby, ni siendo entrenador ni con un puesto en la Federación. A lo mejor sí que colaboraría con algún equipo infantil. Ahora quiero trabajar, tener una estabilidad.

 

Antes de despedirnos le pido sacarle una foto pero me dice que prefiere enviarme imágenes de él jugando. Accedo. Se nota que es como más cómodo se siente. Lo da todo en el campo pero intenta pasar desapercibido fuera del mismo.

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