Jaleo para Manolo Maciá, e invocaciones varias

Jaleo con Manolo Maciá en Hort de Baix

Reportaje gráfico: Mónica Usero

Elche. Tarde, velada, noche y madrugada del pasado sábado, 18 de septiembre. Rock, flamenco, ritmos de jazz, perfo-poesía, performance, música de autor, música de no-autor….cinco horas de “Jaleo”, en el Hort de Baix, en recuerdo de Manolo Maciá, que se nos fue, no sabemos dónde, hace un año.

Previamente, una batucada desde el Ayuntamiento hasta el Parque Municipal para festejar la alegría, el jaleo, y la protesta: la Plataforma Anti-Desahucios al completo, uniforme incluido. Bueno, era el homenaje que Manolo se merecía, como persona, como artista, como activista y como gamberro. “Vota a nadie, nadie te quiere”: salió en las proyecciones que se sucedieron de forma permanente en la pantalla del Hort de Baix, con muchas performances, incluido Goiko, uno de los favoritos de Manolo. No sé si salió el gran Lepoldo Panero, que sí apareció en las sesiones de L’Escorxador, y que se prestó en Sevilla a ser protagonista indirecto de una intervención del Museo de Arte Extemporáneo (MAE) con crucifijo y un mono de obrero crucificado: una de las más sonadas de Manolo Maciá, del MAE, el grupo de agitación que creó cuando estudiaba Bellas Artes en Valencia… cuánto tiempo, fructífero, ha llovido. Me gustaría recordar, a propósito de lo del Hort de Baix, al Manolo artistazo, renacentista, multidisciplinar y ácrata. Que me corrija Juan Llorens, que estuvo en el sarao. Al Manolo “chache”, marroquí o kurdo…para ser artista hay que se ser cosmopolita.

Hubo invocaciones varias en el Hort de Baix. “¿Manolo, dónde estás?”. Por segundos aquello parecía una sesión de espiritismo, también de bacanal jocosa

Hubo invocaciones varias. “¿Manolo, dónde estás?”. Por segundos aquello parecía una sesión de espiritismo, también de bacanal jocosa. En una proyección de perfo-poesía se invocó hasta a Rita Barberá, tan actual y tan Rita. Lo que más me gustó, y emocionó, fue la presencia de la madre de Manolo, que va a cumplir 101 años. Y la emoción de Irene Maciá, en compañía de Irene Velasco, dirigiéndose a ella en una especie de discurso final. También me gustaron otras presencias, como la de Miguel Bascón, “Miguelón”. Miguel Ruiz. O Antonio Azorín, del “Ternari”, que arrastró a su hijo adolescente para que aprendiera otras cosas de la vida. Me gustó mucho que los veganos del restaurante “Ecovegan” sirvieran “Laudum” a 1,5 euros así como sus explicaciones a consumidores despistados: “Sí, la pizza lleva queso, pero es queso sin leche”. Ecovegan, hago publicidad, está en la calle Antonio Machado número 90.

Me gustó mucho reencontrarme con gente que hace que no veía hace mil años: Martín, Turé, Laura… O a los que veo cada dos años, Pepe Miravete (con su hermano Trino). Y también la devoción underground de los jóvenes, periodistas incluidos, como es el caso de Pablo S.C. o de los jóvenes poetas, como Andreu Cañadas. También estaba, que no se me olvide, José Vicente Bustamente, de Podemos. Manolo era, es, tremendamente político, tremendamente gitano, tremendamente curioso. Estaba Nazario González, que se lo ha currado a fondo…y casi el “clan González” al completo (Helia, Nuria…) menos Cristina Macià que está de gira por Bucarest.  Y estaba, como ya he dicho, la mami de Manolo: es decir; que estábamos todos (incluido, de un modo u otro José María Pastor).

 

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